Reseña. «Cien años de soledad»: ¿una obra maestra o un fiasco literario?

«Cien años de soledad» de Gabriel García Márquez (1967; Random House, 2017)

Opinión:

Hablar de Cien años de soledad es meterse en un terreno pantanoso. Elevado al olimpo literario como una de las grandes obras del siglo XX, este libro de Gabriel García Márquez es para muchos una joya comparable al Quijote de Cervantes, un estandarte del realismo mágico y un retrato inmortal de Hispanoamérica. Sin embargo, voy a ser honesto: para mí, esta novela es un fiasco absurdo y sin sentido que no merece los laureles que le han otorgado. No digo que sea una mediocridad —García Márquez escribe demasiado bien para eso—, pero la historia me resulta un callejón sin salida narrativo que no lleva a ningún lado. No lo valoraré con un 1 solo por respeto a la pluma del colombiano, porque como trama, me parece un despropósito que no entiendo cómo ha encandilado a tanta gente.

La novela sigue las peripecias de la familia Buendía a lo largo de siete generaciones en el pueblo ficticio de Macondo, un lugar donde lo extraordinario se mezcla con lo cotidiano gracias al famoso realismo mágico. Desde el patriarca José Arcadio Buendía, obsesionado con la alquimia, hasta el último Aureliano que descifra un pergamino profético, pasamos por un desfile interminable de personajes con nombres repetidos, incestos, exageraciones fantásticas y un tono que oscila entre lo épico y lo delirante. La prosa de García Márquez es, debo admitirlo, un espectáculo: rica, evocadora, con frases que se te graban en la memoria como tatuajes literarios. Su habilidad para pintar imágenes —el hielo como un milagro, las mariposas amarillas que persiguen a Mauricio Babilonia— es indiscutible. Pero ¿y la historia? ¿Qué demonios cuenta realmente? Para mí, nada que valga la pena.

El principal problema que tengo con Cien años de soledad es que su argumento —si es que se puede llamar así— parece un revoltijo de anécdotas desconectadas que no van a ninguna parte. Sí, entiendo que hay quien ve en ello una metáfora del ciclo eterno de la historia, la soledad humana o el destino trágico de Hispanoamérica. Pero, francamente, a mí me es indiferente. Leer sobre generaciones de Buendías repitiendo errores, enredándose en relaciones absurdas y enfrentándose a eventos inverosímiles como una lluvia de cuatro años o un tipo que sube al cielo en medio de sábanas voladoras me dejó más agotado que conmovido. Es como si García Márquez hubiera tirado un puñado de ideas al aire y las hubiera cosido con hilo de oro literario, pero sin preocuparse por darles coherencia o propósito.

Los personajes, además, son otro punto débil. Hay demasiados, y la repetición de nombres (¿cuántos José Arcadios y Aurelianos puede soportar un lector antes de perder el hilo?) hace que sea un suplicio seguirles la pista. No ayuda que casi todos parezcan cortados por el mismo patrón: o son soñadores excéntricos o tipos pasionales que terminan en tragedias ridículas. Ninguno me generó empatía ni me hizo querer saber más de ellos. Remedios la Bella, por ejemplo, esa mujer tan hermosa que asciende al cielo, me pareció un gimmick narrativo más que un símbolo profundo. Y el famoso final, con el último Buendía descifrando los pergaminos y el pueblo siendo borrado por un huracán, me dejó frío. ¿Eso era todo? ¿Un giro críptico para cerrar un libro que ya me había perdido cien páginas antes?

No niego que hay momentos brillantes. La descripción de la masacre de los trabajadores bananeros, por ejemplo, tiene una fuerza visceral que te sacude, y algunas escenas aisladas —como la obsesión de José Arcadio con los inventos— tienen un encanto extraño. Pero estos destellos no salvan el conjunto. El realismo mágico, que en teoría debería ser el alma del libro, me resultó agotador: lo que empieza como una herramienta fascinante para mezclar lo fantástico con lo real termina siendo una excusa para meter cualquier disparate sin justificar su relevancia. Que una gitana lea el futuro en las cartas o que un tipo viva 150 años no me impresiona si no sé por qué debería importarme.

Compararlo con el Quijote me parece una exageración insultante. La obra de Cervantes tiene humor, humanidad y una estructura que, aunque compleja, te lleva de la mano por un viaje con sentido. Cien años de soledad, en cambio, es un laberinto sin salida donde te pierdes no por su profundidad, sino por su caos. He leído críticas que alaban su “simbolismo universal” o su “retrato de la condición humana”, pero para mí eso suena a sobreinterpretación académica para justificar algo que, en el fondo, es un experimento narrativo que se le fue de las manos al autor.

Dicho esto, no puedo quitarle a García Márquez su maestría como escritor. Tiene un don con la palabra escrita, y hay frases en este libro que son pura poesía. El estilo salva lo que la historia destroza. Pero para ser sincero, no recomendaría este libro a nadie que busque una narrativa con un mínimo de cohesión o un impacto emocional genuino. Si quieres disfrutar de García Márquez, prueba con El amor en los tiempos del cólera o alguno de sus cuentos cortos, donde su talento brilla sin ahogarse en excesos.

En resumen, Cien años de soledad es un monumento literario que no entiendo ni quiero entender. Para mí, es un ejemplo de cómo un gran escritor puede perderse en su propia genialidad y entregar algo que, aunque técnicamente impecable, carece de alma o dirección. Mientras el mundo sigue ensalzándolo, yo me bajo del carro: no me convence, no me emociona y, sobre todo, no me dice nada. Si lo lees, hazlo por la prosa, pero no esperes encontrar una historia que te atrape. Macondo podrá ser eterno para algunos, pero para mí es un pueblo del que me mudaría sin mirar atrás.

Mi valoración: 2/5

Puntuación: 2 de 5.

Gabriel García Márquez (1927- 2014), nacido en Colombia, es una de las figuras más importantes e influyentes de la literatura universal. Ganador del Premio Nobel de Literatura en 1982, fue, además de novelista, cuentista, ensayista, crítico cinematográfico, autor de guiones y, sobre todo, un intelectual comprometido con los grandes problemas de nuestro tiempo, y en primer término con los que afectaban a su amada Colombia y a Hispanoamérica en general. Máxima figura del llamado «realismo mágico», en el que historia e imaginación tejen el tapiz de una literatura viva, que respira por todos sus poros, fue en definitiva el hacedor de uno de los mundos narrativos más densos de significado que ha dado la lengua española en el siglo XX. Entre sus novelas más importantes figuran Cien años de soledad, El coronel no tiene quien le escriba, Relato de un náufrago, Crónica de una muerte anunciada, La mala hora, El general en su laberinto, el libro de relatos Doce cuentos peregrinos, El amor en los tiempos del cólera y Diatriba de amor contra un hombre sentado. En el año 2002 publicó la primera parte de su autobiografía, Vivir para contarla; en 2004 volvió a la ficción con Memorias de mis putas tristes, y en 2012 sus relatos fueron recopilados en Todos los cuentos. En agosto nos vemos (2024) es su novela inédita.

FICHA TÉCNICA DEL LIBRO:
Título: Cien años de soledad
Autor: Gabriel García Márquez
Ilustración: Luisa Rivera
Género: Literatura latinoamericana, Realismo mágico
Editorial: Random House
ISBN: 9788439732471
Encuadernación: Tapa dura
Dimensiones: 23.7 x 18.0 cm
Fecha de edición: 06/04/2017
Nº de páginas: 400
Idioma: Español

2 respuestas a “Reseña. «Cien años de soledad»: ¿una obra maestra o un fiasco literario?

  1. Elghinn,

    Hace años, cuando iba a la Universidad, pensaba que “Cien años de soledad” era una obra que gustaba a todo el mundo, que era tan buena que tenía que leerla. Y la leí por entonces y me encantó. Me hizo reír, me hizo disfrutar y el recuerdo que tengo de ella es maravilloso. Desde entonces la he recomendado siempre que ha surgido la oportunidad; sin embargo, de un tiempo a esta parte, he conocido a varias personas que no les gusta esta obra y que «El amor en los tiempos del cólera», por el contrario, sí. De modo que he decidido que ya es hora de releer «Cien años de soledad», aunque espero que esta nueva lectura no me empañe el recuerdo que tengo.

    Cuando lo haga, te diré lo que pienso. Eso sí, en forma de reseña. Promesa. 😊

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    1. ¡Hola Annie!

      Entiendo perfectamente ese cariño que le tienes a «Cien años de soledad» de tu época universitaria. A mí también me pasó con algunos libros.

      Me parece genial que te animes a releerla. ¡Tengo mucha curiosidad por saber qué piensas ahora! Quizás esa imagen idealizada cambie un poquito, ¿no crees? 😉

      Estaré esperando tu reseña con muchas ganas. ¡A ver si me sorprendes! 😊

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