Reseña. Historias de amor y desencanto en «No todo el mundo»

«No todo el mundo» de Marta Jiménez Serrano (Ed. Sexto Piso, 2023)

Opinión:

No todo el mundo de Marta Jiménez Serrano ha sido una de las últimas propuestas de mi club de lectura. A veces tengo menos suerte con los títulos seleccionados, pero, en esta ocasión, y sin haber leído ninguna obra anterior de la autora, el hecho de tratarse de una narrativa contemporánea editada por Sexto Piso me daba de entrada cierta garantía de calidad. Y no me equivoqué, he disfrutado mucho esta recopilación de relatos.

Dicen que enamorarse es querer contarle al otro toda la verdad, pero Marcelo y Eloísa no lo saben todavía mientras encienden un cigarrillo y se miran con esa mezcla de deseo y recelo que inaugura tantas historias. Claudia y Fran, en cambio, juran que esta vez será diferente, como si prometerlo en voz alta pudiera conjurar el desgaste que ya acecha. Nerea se repite que no está enamorada de su profesor, y Luis, con esa torpeza masculina tan suya, empieza a sospechar que su alumna le importa más de lo que debería. En No todo el mundo (Sexto Piso, 2023), Marta Jiménez Serrano despliega catorce relatos que son como ventanas entreabiertas a la intimidad ajena, a ese amor moderno que se tambalea entre la ilusión y el desencanto, siempre en el decorado de un Madrid que respira, calla y observa.

Hay algo en el estilo de Jiménez Serrano que te atrapa desde la primera línea, una precisión quirúrgica que disecciona emociones sin alzar la voz, como quien describe un paisaje urbano al amanecer: todo está ahí, nítido, pero aún envuelto en una bruma que te hace dudar. Sus relatos no gritan, no necesitan grandes dramas; se sostienen en lo pequeño, en el roce de una conversación torpe, en el silencio que sigue a una frase dicha a destiempo. Y sin embargo, qué intensidad en esa contención. Es como si la autora hubiera aprendido que el amor —o lo que queda de él— no se explica con fuegos artificiales, sino con el sonido de una cucharilla removiendo un café que ya está frío.

Los aspectos comunes que atraviesan este conjunto de relatos son tan evidentes como sutiles. El amor, claro, es el eje, pero no ese amor de postal, sino uno más terrenal, lleno de aristas y malentendidos. Las relaciones heterosexuales dominan la escena —no hay poliamor ni historias queer protagónicas aquí, y eso parece una elección deliberada, como si quisiera acotar el lienzo para pintar con más detalle—. Madrid también es un personaje recurrente, no tanto por sus calles nombradas como por su atmósfera: esa mezcla de prisas, precariedad y anhelo que define a sus habitantes. Y luego está la distancia, esa mirada irónica y comprensiva con la que la autora observa a sus criaturas, como una amiga que te escucha desahogarte sabiendo que no tienes razón, pero sin decírtelo.

El tipo de narrador es, quizás, el juguete favorito de la autora en este libro. No se conforma con una sola voz: hay primeras personas que se mienten a sí mismas (Verónica, qué bien te engañas), terceras que saben más de lo que los personajes quisieran, segundas que te interpelan como si fueras cómplice. En “Tenemos que dejarlo”, el “nosotros” narrativo te incluye en la historia, te hace testigo de la caída anunciada de Marcelo y Eloísa, mientras en “La ciudad moderna” una voz omnisciente sobrevuela a esa pareja anónima que camina hacia un encuentro tan nervioso como inevitable. Esta variedad no es caprichosa; cada narrador es una herramienta para ajustar la distancia, para decidir cuánto vemos y desde dónde. A veces te deja cerca, rozando la piel de los personajes; otras, te aparta lo justo para que te rías de ellos —y de ti misma— con esa empatía agridulce que tan bien maneja.

¿Y qué pretende la autora con todo esto? No creo que Marta Jiménez Serrano quiera darnos lecciones sobre el amor; más bien parece que está invitándonos a mirarlo de reojo, a reconocerlo en sus contradicciones. Hay una pretensión antropológica aquí, un deseo de cartografiar cómo nos relacionamos en este siglo XXI donde la libertad choca con los roles heredados, donde Tinder convive con el eco del “hasta que la muerte nos separe”.

No es casual que sus personajes sean tan diversos —adolescentes, treintañeros, una abuela viuda que redescubre el deseo en “Filmin”— ni que sus historias estén teñidas de humor, incluso cuando duelen. Quiere que veamos que no estamos solos en nuestras neurosis, que el amor es un relato que nos contamos —a veces mal, a veces con demasiada fe— y que, en el fondo, no todo el mundo lo vive igual, aunque todos lo hayamos sentido alguna vez.

Leer No todo el mundo es como sentarte en una terraza cualquiera de Madrid y escuchar las conversaciones de las mesas vecinas: fragmentos de vida que no te pertenecen, pero que reconoces. Es un libro que no te suelta, que te hace subrayar frases (Acaso el amor sea la capacidad de que la conversación sea siempre interesante) y que, cuando lo terminas, te deja con ganas de releerlo para ver qué se te escapó. Porque Marta Jiménez Serrano no solo escribe bien; escribe con una claridad que desarma, con una madurez que no presume y con una osadía que, como dice Alejandro Zambra en la contraportada, resulta deliciosa. Y sí, puede que no todo el mundo lo entienda, pero quienes lo hagan no podrán olvidarlo.

Mi valoración: 4/5

Puntuación: 4 de 5.

Marta Jiménez Serrano (Madrid, 1990) es autora del poemario La edad ligera (Rialp, 2021), que fue accésit del Premio Adonáis 2020, y de la novela Los nombres propios (Sexto Piso, 2021), que se tradujo al italiano. Fue seleccionada para la residencia de escritores en la Cité Internationale des Arts en París y ha colaborado en diversas revistas literarias, así como en el libro colectivo Querida Theresa (Comisura, 2022). Actualmente vive en Madrid, donde imparte talleres de escritura.

FICHA TÉCNICA DEL LIBRO:
Título: No todo el mundo
Autora: Marta Jiménez Serrano
Género: Narrativa contemporánea
Editorial: Sexto Piso
Encuadernación: Rústica
Dimensiones: 23.0 x 15.0 cm
ISBN: 978-84-19261-33-5
Fecha de edición: 13/03/2023
Nº de páginas: 212
Idioma: español

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