
Sinopsis:
Una obra maestra del terror de los años setenta.
En el aislado pueblo de granjeros de Harlowe (Nuevo Hampshire), donde la vida apenas si ha cambiado desde hace varias décadas, John Moore y su esposa Mim trabajan la tierra que ha pertenecido a su familia durante generaciones. Pero tan pronto como el carismático Perly Dunsmore llega a Harlowe y empieza a solicitar donaciones para sus subastas, el pueblo empieza a sufrir una lenta y siniestra transformación. A medida que el subastador ejecuta su horrendo y misterioso plan, los Moore y sus vecinos van perdiendo su libertad, sus propiedades y, quizá, también la vida?
Líbranos del mal es una obra maestra del terror de los años setenta, un clásico redescubierto con ecos de La lotería de Shirley Jackson y La tienda, de Stephen King. Esta nueva edición, además, incluye un prólogo de Grady Hendrix (Cómo vender una casa encantada, Guía del club de lectura para matar vampiros).
Opinión:
Tenía tantas ganas de leer El subastador de Joan Samson que en cuanto salió lo compré en versión digital y aparqué a un lado el resto de lecturas para devorarla. Y tras leerla, y sin querer menospreciar el trabajo de la autora, me reafirmo en pensar que ya está todo escrito, y mejor, de ahí mi empeño en regresar a los clásicos. Siento que Joan Samson no tuviera oportunidad de leer Fuente Ovejuna de Lope de Vega, el clásico universal de 1619 que me viene a la cabeza en este momento y que relega la obra de Joan Samson al estante de obras interesantes, pero olvidables. Triste, pero cierto.
El subastador, publicada en 1976, es la única novela de la autora estadounidense Joan Samson, quien falleció meses después de su publicación, lo que contribuyó a que la obra quedara en relativo olvido hasta su reciente redescubrimiento. Se trata de un thriller psicológico con tintes de horror rural, comparado a menudo con obras de Stephen King y Shirley Jackson en su forma de retratar comunidades pequeñas y la oscuridad latente en lo aparentemente cotidiano. Su reedición por Minotauro (2025) ha generado un renovado interés por su mensaje atemporal sobre el abuso de poder y la degradación de una comunidad.
Joan Samson escribió El subastador en un período en que el terror americano estaba en transición, influenciado por figuras como Stephen King y Shirley Jackson. La novela refleja las ansiedades de su tiempo —desconfianza hacia las instituciones y el colapso de las estructuras sociales— en un entorno rural que resuena con el folk horror emergente. Samson, animada por su esposo a expandir un relato corto, no tuvo tiempo de consolidar una carrera literaria, dejando esta obra como un esfuerzo aislado que, aunque interesante, no alcanza la trascendencia de sus contemporáneos.
La historia se desarrolla en la pequeña localidad de Harlowe, en Nueva Inglaterra, donde John Moore, un granjero de mediana edad, vive con su esposa Mim y su hija Hildie. La apacible vida del pueblo cambia con la llegada de Perly Dunsmore, un subastador carismático y manipulador que convence a los habitantes de donar bienes para subastas benéficas en favor de la comunidad. Lo que comienza como un acto aparentemente altruista se transforma en una pesadilla: Perly aumenta sus exigencias, y los habitantes se ven obligados a ceder cada vez más pertenencias, hasta perder el control de sus propias vidas.
Samson logra una ambientación inquietante con su retrato de la Nueva Inglaterra rural. La novela capta a la perfección la sensación de comunidad en un pueblo pequeño, donde la cercanía entre los vecinos puede ser tanto una bendición como una maldición. A medida que avanza la historia, la sensación de aislamiento y desesperanza aumenta, lo que refuerza el horror psicológico.
La progresión es sutil pero efectiva: lo que empieza como un ligero malestar ante las exigencias de Perly se convierte en un estado de opresión constante, donde los personajes ven sus libertades reducidas sin apenas darse cuenta. La autora describe con precisión el impacto del miedo y la manipulación en una sociedad cerrada, recordando la forma en que el poder puede corromper incluso a la gente más sencilla. Asimismo denuncia con crudeza y contundencia la forma en que la especulación devasta y pervierte el mundo rural.
La novela está narrada en tercera persona con un enfoque omnisciente limitado, centrándose principalmente en John Moore. De este modo experimentamos de primera mano su evolución psicológica, así como el efecto de los eventos en la comunidad. Este enfoque, aunque funcional, no enriquece una trama que en ciertos puntos se siente estancada.
John Moore, el protagonista, es un granjero pasivo cuya indecisión lo define más que cualquier acto de valentía. Mim, su esposa, aporta cierta calidez, pero ambos son figuras unidimensionales que apenas evolucionan. Perly Dunsmore, el subastador —y antagonista— tiene un potencial intrigante como manipulador, pero su desarrollo se queda en la superficie. Además, los habitantes de Harlowe son meros peones en un juego predecible.
El estilo de Samson es sobrio y directo, con una prosa que evita los adornos y prioriza la claridad. Su narración se centra en el aspecto psicológico de los personajes y en la creación de una atmósfera opresiva, sin embargo, la tensión narrativa se diluye en una linealidad que arrastra al lector hacia lo inevitable sin sorpresas.
El subastador es una novela que promete más de lo que entrega. Su premisa sugiere una exploración profunda del poder y la comunidad, pero su ejecución previsible y su falta de audacia la relegan a un segundo plano. ¿Y por qué me evoca a Fuente Ovejuna? Pues por su desenlace frío, como una ignición a medio gas allí donde debiera haber fuegos artificiales. En comparación con Fuente Ovejuna, escrita casi tres siglos antes y todavía vibrante por su retrato de la resistencia colectiva, la obra de Samson parece un intento tibio de abordar temas similares.
En Fuente Ovejuna, el pueblo se une para ejecutar al opresor, logrando una catarsis que trasciende el texto. Samson, en cambio, opta por una resolución sombría pero carente de fuerza: la comunidad se desmorona sin encontrar redención ni sorpresa. Mientras Lope de Vega transforma la opresión en un acto de justicia, Samson la deja como un lamento pasivo, lo que resta profundidad a su crítica social.
Para los entusiastas del terror, El subastador ofrece una curiosidad histórica con un estupendo prólogo de Grady Hendrix; para quienes buscan profundidad o sorpresa, hay opciones más enriquecedoras en el canon literario. Joan Samson tuvo una visión, pero no la chispa para hacer de esta historia algo verdaderamente reseñable. Es una pena porque siendo esta su primera —y única— novela, solo le faltó tiempo para consolidar una carrera como escritora.
Mi valoración: 3/5
Joan Samson (Pensilvania, 1937 – Cambridge, 1976) fue una escritora estadounidense cuya única novela publicada, El subastador, vio la luz en 1976, poco antes de su muerte a causa de un cáncer. El subastador, una historia sobre una comunidad destrozada por una sola persona, se ha traducido al catalán, español, holandés e italiano y se considera una de las novelas de terror de culto de la década de los setenta, con más de un millón de copias vendidas.
FICHA TÉCNICA DEL LIBRO:
Título original: The Auctioneer
Título en español: El subastador
Autora: Joan Samson
Prólogo: Grady Hendrix
Traductor: Joan Josep Mussarra Roca
Género: Terror psicológico
Editorial: Minotauro
Encuadernación: Tapa blanda
Nº de páginas: 318
Fecha de edición: 26/02/2025
Idioma: Español